Hidrologías ancestrales: las soluciones más novedosas… vienen del pasado

  07 de Marzo de 2022

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  Para Papás, Tecnología

Por Knotion

Perú, 2019.

Un grupo de investigadores del Imperial College London y el IMHEA (Iniciativa Regional de Monitoreo Hidrológico de Ecosistemas Andinos) estudió para aprender más sobre el conocimiento, las prácticas y los sistemas indígenas de utilización del agua. Los expertos habían visto que en ciertas comunidades andinas la escasez de agua nunca fue un problema.

El objetivo de su estudio era buscar en el pasado fórmulas novedosas para suministrar agua a grandes poblaciones urbanas en entornos secos e inestables, y mejorar la seguridad hídrica y la capacidad de recuperación de la costa peruana ante un clima cambiante e impredecible.

México, 2017.

Estudiosos del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua estudiaron un sistema de manejo del agua implantado al menos desde la presencia árabe-beréber en el sur de la Península Ibérica en el siglo VIII.

Los expertos detectaron una intensa transformación del paisaje de Sierra Nevada, y que hasta hoy las terrazas de cultivo y los pastos coexisten con ecosistemas de alto valor ecológico. También constataron que gran parte de esos sistemas habían pasado desapercibidos e infravalorados durante siglos, pese a que se mantienen vigentes hasta hoy desde la Edad Media.

Unesco, 2002.

Un grupo de expertos fue invitado a exponer sobre las bondades de los antiguos sistemas de captación y utilización de agua en el mundo. En ese panel, llamado “El agua y los pueblos indígenas”, se expuso que los habitantes del desierto de la montaña en Ladakh (en los Himalayas de la India) subsistían desde el siglo XVI gracias a su sistema de riego, y que sus poblaciones y tribus indígenas, sus sistemas de valores, y sus conocimientos y prácticas únicas habían sido ignoradas a través del tiempo.

También citaron la argumentación de las propias tribus que habían logrado vencer la escasez de agua: “Si un glaciar blanco no se forma en el extremo superior del valle, ¿por qué debería existir un lago azul en su extremo inferior? Si no se forma un lago en la parte inferior del valle, ¿por qué debería crecer allí un sándalo? Si no crece allí un sándalo, ¿sobre qué se posaría el cucú, rey de los pájaros? ¿Si el cucú no viniera a posarse sobre una rama, ¿quién oiría su melódica canción?”

Los casos citados han sido analizados en distintas épocas modernas como ejemplo de gestión adecuada de la utilización del agua en el mundo. Y sus técnicas siguen más que vigentes. Apenas en febrero de este año el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI, 2018) de Bolivia señaló que en la microcuenca de Jacha Mauri una tercera parte de las tierras es sobreexplotada por encima de su capacidad de uso, y plantearon la retención de sedimentos en fuente a través de la identificación e implementación de medidas ancestrales de manejo y conservación de suelos. El proyecto sigue en pie.

La Unesco, por su parte, plantea en “El agua y los pueblos indígenas” los casos de los pueblos Kankanaeys de Filipinas, los Meite de Birmania, lo Khomani San del sur del Kalahari…

El caso del agua es uno de ellos. Y lo es de tal forma que hoy gobiernos, instituciones y expertos de todo el mundo estudian los aportes de quienes hoy el mundo occidental desdeña con soberbia.

Los análisis arrojan que las técnicas varían. Es posible encontrar diversos métodos concebidos y ejecutados en siglos anteriores que siguen perfectamente funcionales el día de hoy. Todos los casos, sin embargo, parten de una premisa fundamental. Lo sintetizó acertadamente David Groenfeldt, antropólogo y Director Ejecutivo de Santa Fe Watershed Association en Santa Fe, Nuevo México:

“En general, las sociedades indígenas tienen valores espirituales con respecto al agua que no se encuentran en la perspectiva general de la cultura occidental. Para las sociedades indígenas, las conexiones naturales y espirituales que vinculan a los humanos, el agua, los peces y el río, descartan la opción de colocar el deseo humano de disponer de una cantidad ilimitada de agua por encima de las necesidades de la naturaleza…”

Groenfeldt agregó que en contraste con la cultura occidental, la perspectiva espiritual indígena relativa al medio ambiente “goza de una voz más fuerte en la sociedad”.

En pocas palabras: poner las necesidades colectivas en el centro de su modelo de desarrollo.

Es un hecho que las antiguas civilizaciones indígenas que consideramos premodernas pueden darnos lecciones respecto de nuestra relación con el entorno. Y también lo es que esas lecciones son más necesarias que nunca.

En la actualidad, según la ONU, 2,200 millones de personas en el mundo existen no tienen acceso al agua, 2,000 millones de personas dependen de centros de atención de la salud que carecen de servicios básicos de agua, 4,200 millones de personas (más de la mitad de la población mundial) carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura, y 297,000 niños menores de cinco años mueren cada año debido a enfermedades diarreicas causadas por las malas condiciones sanitarias o agua no potable. Son apenas algunas de muchas otras cifras dramáticas…

Para nuestra esperanza, la solución está más cerca de lo que creemos. En Guatemala, más precisamente en Tikal, el antropólogo Vernon Scarborough, descubrió que los mayas de los periodos preclásico y clásico (600 A.C. hasta 800 D.C.) lograron sobrevivir a condiciones ambientales y sociales a las que muchos no han sobrevivido debido a la gestión del agua.

Los habitantes de la zona construyeron un extenso sistema repleto de canales para hacerla transitar, tanques para almacenarla de los meses lluviosos, represas para racionarla en los meses secos, y compuertas para controlarla mejor. También resolvieron el problema de la contaminación de sus aguas mediante filtros de capas de arena de cuarzo que los mayas habían importado, logrando que incluso el agua de la superficie fuera segura para consumir.

“Uno de los grandes problemas de los pueblos originarios es el desprecio a su cocimiento ancestral, particularmente hacia quienes lo atesoran: la ‘gente grande’” señaló en marzo del 2021, durante el Foro Académico Saberes ancestrales. Realidades virtuales, el Subdirector de Etnografía en el Museo Nacional de Antropología Arturo Gómez.

“Invito a que aprendan a valorar su cultura y equiparar todos los conocimientos universales”, agregó.

Tenemos mucho que aprender de las culturas que nos antecedieron. Lo que queda es asumir nuestra ignorancia respecto de muchos temas que ellos resolvieron con acierto.

Una necesidad urgente en favor del mundo.

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