De las TIC a las TAC: el último paso entre la tecnología y la educación

  28 de Abril de 2022

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  Para Papás, Tecnología

Por Knotion

Los conceptos cambian con el tiempo. En 1993, el sociólogo inglés Anthony Giddens señaló: “los conceptos que utilizamos para obtener el conocimiento dan vueltas en espiral (…), reconstruyéndose a sí mismo y a su universo…” 

En la práctica, palabras que usábamos hasta hace poco ya no existen. O fueron modificadas, o significan otra cosa. O hay palabras nuevas… Muchas veces no terminamos de interiorizar bien el significado de un concepto cuando ya debemos familiarizarnos con otro.

Todo lo anterior es prueba de que el mundo del conocimiento sigue vivo y dinámico. (Y eso, sin duda, es beneficioso para la humanidad).

Las ciencias vinculadas a la tecnología no escapan a ello. La tecnología crece de manera exponencial, y cada día genera cambios en los sistemas de producción, el consumo, la gestión o la operatividad, y en suma modifican países y sociedades. Este proceso es particularmente patente en el mundo de hoy, en el cual cada día interactuamos un poco más con la tecnología.

Desde principios de los años noventa se comenzó a usar formalmente el término TIC, referido a las Tecnologías de Información y Comunicación. Como sabemos, las TIC son aquellos recursos tecnológicos usados para el proceso, administración y distribución de la información. Entre sus herramientas específicas están, dependiendo de la época, televisores, teléfonos, ordenadores, iPads, etc. En la actualidad las TIC son consideradas la herramienta por excelencia para facilitar el acceso a la información, y desde el punto de vista general permiten mejorar la salud, apuntalar a profesionales mediante el intercambio de información, apoyar a pequeños empresarios para promover productos, etc.

En tanto, si observamos específicamente el ámbito de la educación, las TIC mejoran la motivación, el compromiso y los resultados de los estudiantes, incrementan la interacción entre el profesorado y el alumnado o fomentan propuestas didácticas más centradas en el alumnado, entre otros puntos.

Sin embargo, algunos expertos también advirtieron que el uso de las TIC “implica un evidente riesgo para los jóvenes que deben enfrentarse a nuevos retos y escenarios para los cuales, probablemente, carezcan de los conocimientos y experiencias necesarios”. Añadieron que “un uso problemático de las TIC, indistintamente del contexto, genera repercusiones que trascienden el uso concreto de las TIC y afectan a otras dimensiones del desarrollo psicoafectivo y social de los jóvenes”. (Al respecto, véase este artículo de Knotion).  Y entre los eventuales aspectos negativos señalaron comportamientos como desperdiciar el tiempo de aprendizaje, copiar y compartir tareas, compartir imágenes sin consentimiento o distraerse y distraer a otros durante la clase, molestar a otros.

De esta manera, precisamente para minimizar el riesgo de caer en estos comportamientos inadecuados, surgieron las TAC, la sigla de “Tecnologías del Aprendizaje y del Conocimiento”.

Su misión:

aprender a usar la tecnología para educarse y no para cualquier otro fin.

¿Qué son las TAC?

Las Tecnologías de Aprendizaje y Conocimiento (TAC) se definen como aquellas que tratan de orientar el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) hacia un uso más formativo que informativo. Es decir: usar la tecnología, ante todo, para aprender. Según la Universidad de Chile, “las TAC van más allá de aprender a utilizar las TIC y nos permiten explorar estas herramientas tecnológicas al servicio del aprendizaje y de la adquisición de conocimiento”.

El enfoque de las TAC es aprovechar de una manera adecuada las ventajas que la TIC dan a la educación. Y para ello es necesario suplir algunas carencias. En su estudio “Luego de las TIC, las TAC”, la argentina Silvia Cecilia Enríquez señala que “la práctica más común en la formación docente es la de enseñar el empleo de herramientas aisladas, o proporcionar a los docentes actividades de aprendizaje para que las apliquen tal como fueron prediseñadas, muchas veces además sin complementarlas con una formación metodológica que ayude a apreciar su relevancia”.

De esta forma, señala, no basta enseñar las TIC, sino que deben venir acompañadas del conocimiento metodológico necesario para aprender a generar con ellas un aprendizaje significativo.

Las TAC pueden abarcar muchos contenidos dentro del aula. Un ejemplo concreto puede ayudar a clarificarlo.

Supongamos que estamos en una clase de biología o de geografía (en el mejor de los casos, incluso, se pueden combinar ambas). Un maestro puede proponer a los alumnos que averigüen en qué zonas del país existe algún determinado tipo de clima. De esta forma, los alumnos pueden usar un mapa interactivo que muestre la extensión de cada tupo de clima en el país.

Tras ello, la tarea exige identificar la temperatura y las precipitaciones. Los alumnos podrán enlazar con una tabla que registra estos datos para cada mes del año.

Finalmente se debe establecer qué animales y plantas habitan en dicha zona. Para ello podrán acceder a un video explicativo online o un artículo específico de una revista científica infantil.

Tras todo este proceso, la tarea original queda completamente cubierta.

Las TIC existen desde hace mucho tiempo en nuestra vida cotidiana y en las aulas. Sin embargo, en este último caso solo el buen criterio de cada maestro permitirá que los recursos realmente logren los aprendizajes que se pretenden y se conviertan en TAC. A esa misión debemos avocarnos.

Por último: la historia no acaba aquí. Además de TIC y TAC, en la actualidad existen también TEP (Tecnologías del Empoderamiento y la Participación) y TRIC (Tecnologías de la Relación, Información y Comunicación). Más adelante abarcaremos estos conceptos.

REFERENCIAS

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