Y tú, ¿qué tan coach eres?: diferencias entre un maestro y un coach

  8 de junio del 2018

Una maestra y su alumna

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  Para Coaches

“El profesor mediocre dice. El buen profesor explica.

El profesor superior demuestra. El gran profesor inspira”.

William Arthur Ward

Lo hemos dicho: la mayoría de los grandes problemas de la humanidad se pueden resolver si evolucionamos hacia una nueva forma de ser. Y no lo decimos solo nosotros, sino que lo plantea la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al incluir temas prioritarios para América Latina: reducción de la desigualdad, crecimiento económico inclusivo, trabajo justo para todos, ciudades sostenibles y reducción del cambio climático, entre otros.

Por ello, a la hora de conciliar los desafíos globales la labor de los coaches resulta fundamental. Son ellos el primer contacto con los alumnos. Son ellos quienes aceptan y estimulan la autonomía y la iniciativa de los alumnos, quienes comparten con ellos su propia comprensión de los conceptos, quienes los alientan a buscar el diálogo y trabajar colaborativamente. Son ellos quienes promueven el aprendizaje con preguntas inteligentes y abiertas, quienes los animan a estar al tanto de las complejas dinámicas que ocurren en el entorno, quienes los involucran en experiencias que pueden les generar contradicciones y alimentar su curiosidad natural.

Pero, ¿por qué un coach y no un maestro tradicional?

La figura del maestro es igual de importante y antigua que la historia de la humanidad. Un maestro es quien enseña y forma, quien otorga sus conocimientos a los demás para que estos aprendan y crezcan como personas. Es quien ama el conocimiento, y por ello lo brinda y es feliz haciéndolo. Sin embargo, al igual que la humanidad, el rol del maestro ha cambiado, ya sea por los distintos acontecimientos históricos o por las ganas de evolucionar como sociedad.

En la actualidad el mundo y sus desafíos son distintos. Ahora se nos exige más conciencia, reflexión, innovación y creatividad para solucionar los problemas a los que nos enfrentamos. Se necesitan personas con una mentalidad global: esa es la razón por la que un maestro no puede quedarse con las viejas costumbres, con los métodos antiguos y con los mismos conocimientos de siempre. Eso explica por qué la figura tradicional de un maestro debe evolucionar: para preparar personas con el deseo de mejorar, con esperanza y ganas de hacer las cosas.

Un maestro tradicional enseña conceptos, los explica y después los evalúa. Califica a sus alumnos y se centra en que los términos sean iguales que en el libro. No se enfoca en los niños, sino más bien en planear su clase para el día siguiente. Considera que un buen alumno es aquel que memoriza y trabaja constantemente. No genera retroalimentación y utiliza las herramientas de siempre.

Lo anterior simplemente no hace justicia al papel tan importante de un maestro. Por ello, y por las necesidades del ahora, el docente tiene que dar un giro de 360º y asumir su papel tan especial, pues ellos forman a la humanidad. De ahí nace el término coach.

El tamaño del desafío global requiere de ciertas características y preparación específica. Las descripciones a continuación ayudarán a definir y fomentar un perfil adecuado para los coaches.

Ser comprometido, empático e inspirador. Un coach debe ser alguien abierto a aprender, cambiar y experimentar prácticas innovadoras, y mantenerse actualizado en su área profesional y respecto de las tendencias de educación actual. Debe ser un ciudadano global, consciente de las problemáticas y oportunidades del mundo, comprometido en primera persona con la construcción de un entorno más pacífico y sustentable.

Adaptarse al cambio y ser innovador. El mundo avanza, y nosotros con él. Por ello un coach debe adecuarse al cambio constante de nuestra era. Debe actualizar sus métodos de enseñanza y estar familiarizado con las herramientas que se usan para la enseñanza, como la tecnología y la gamificación. Esto ayudará a que los alumnos sean ciudadanos del mundo, sin miedo al cambio y con ganas de enriquecer su conocimiento cada día.

Ser un líder. Al igual que un coach, un líder es alguien que motiva, que guía. Por eso, un coach debe inspirar a sus alumnos, dándoles las herramientas necesarias y una actitud positiva en sus tareas diarias. De esta manera el alumno generará confianza, independencia y ganas de esforzarse, no solo en la escuela, sino también en cada ámbito de su vida.

Fomentar la educación basada en las relaciones personales. Un coach debe mantener un equilibrio entre el aprendizaje académico y la parte emocional de los alumnos, que de esta manera se sentirán valorados y cómodos en su centro escolar. Y por añadidura, generará una actitud positiva y colaborativa en el aula. Las emociones y la comprensión son la clave para ser un buen coach.

Educar de manera transdisciplinar. Un coach debe transmitir pasión, despertar e inspirar talentos dentro de distintas disciplinas, como en Arte, Música y Educación Física. Debe alimentar el conocimiento académico, científico y artístico del alumno, además de alentarlo para seguir sus sueños. Un coach comprende la importancia de la formación integral en los primeros años de una persona.

Motivar a trabajar en equipo. Un coach es consciente de las necesidades de nuestro planeta, de que en el mundo laborar la unión hace la fuerza. Es por ello que desde el aula un coach alienta a sus alumnos a trabajar en equipo, a compartir sus puntos de vista y escuchar y respetar los de los demás. A proponer y a colaborar para lograr un fin común. Un coach es el guía que, con su ejemplo, demostrará a sus alumnos que la vida vista desde distintas ópticas es aún más increíble.

Narrar historias. Para conseguir una conexión mayor con sus alumnos, un coach debe involucrarlos en la clase de forma innovadora. ¿A qué se debe? A que la atención de las nuevas generaciones no se gana compartiendo datos y explicando conceptos. Lo relevante en la actualidad es: ¿cómo lo cuentas? No es decirles cómo pensar o qué aprender, sino hacerlos reflexionar y razonar por sí mismos sobre el tema. Por eso un coach debe convertirse en un narrador de historias, en un generador de experiencias. Así la educación pasará de ser una obligación a algo interesante y emocionante para cualquier alumno.

Ser un ciudadano global. Un coach debe estar abierto al conocimiento de tendencias y asuntos de relevancia a nivel mundial. Un coach debe superar sus prejuicios y alentar a los alumnos a que superen los suyos, saber manejar con soltura y sin complejos los temas más polémicos que se discuten en el mundo, situarse como un conocedor de los complejos sucesos de la política mundial y alentar a los alumnos a que, basados en información, se formen sus propias ideas y juicios. Debe crear ciudadanos preparados para salir al mundo y vivir su propia aventura.

El seguimiento personal de los alumnos por parte de los coaches es una de los pilares esenciales en la educación actual. La preparación adecuada requiere de una constante evaluación. Por eso un coach, más que dar clases, debe crear experiencias de aprendizaje.

Los desafíos en el mundo actual

La Agenda 2030 de la ONU afirma que una educación de calidad es la base para mejorar la vida de las personas y el desarrollo sostenible. Y agrega que, a pesar de los avances, hay desafíos pendientes.

En la actualidad se ha avanzado en el acceso a la educación a todos los niveles y en el incremento en las tasas de escolarización, en especial en el caso de las mujeres y las niñas. También se ha incrementado el nivel mínimo de alfabetización, pero aún faltan pasos en la consecución de la educación universal. En igualdad de género hay avances, pero mujeres y niñas aún sufren discriminación y violencia en todo el mundo. Finalmente, continúan los problemas para mantener las ciudades de manera que se sigan creando empleos y prosperidad sin ejercer presión sobre la tierra y los recursos: hoy, problemas comunes de las ciudades son la congestión, la falta de fondos para prestar servicios básicos, la escasez de vivienda adecuada y el deterioro de la infraestructura.

Un coach debe saber que la educación no solo es el camino para comprender el mundo, sino también para cambiarlo. Y para hacerlo, debe conocer cada uno de estos temas a fondo. Un coach de Knotion debe saber que la educación es el camino para crear alumnos-ciudadanos conscientes, en conocimiento activo de este entorno cambiante y dinámico: solo de esta manera se convertirán en guías que no solo dirán, explicarán y mostrarán, sino que además inspirarán. Solo así cumplirán con el enorme desafío de motivar a los alumnos a que evolucionen a una nueva forma se ser: solo así formarán ciudadanos verdaderamente comprometidos con la construcción de un mundo mejor.

Fuentes:

• Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible Una oportunidad para América Latina y el Caribe. ONU-Cepal, 2015.

• Blog British School of Valencia, consultado el 31 de mayo de 2018: http://www.bsvalencia.com/blog/8-caracteristicas-esenciales-en-el-educador-del-siglo-xxi/

• Knotion 2015, consultado el 30 de mayo de 2018: https://www.knotion.com/news

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