ODS: una educación para cambiar el mundo

  16 de Noviembre del 2021

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  Para Papás, Tecnología

17 objetivos. 169 metas. 231 indicadores. Todo para poner fin a la pobreza, eliminar el hambre, asegurar la salud de cada uno de los habitantes del planeta, sanear el agua, lograr el empleo pleno, revertir el cambio climático...

En suma, garantizar que todas las personas del mundo gocen de paz y prosperidad para el año 2030.

¿Suena ambicioso?

Lo es.

Las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas son evidentemente ambiciosas. “Los ODS han sido diseñados para traer al mundo varios ‘ceros’ que cambien la vida: pobreza cero, hambre cero, SIDA cero y discriminación cero contra las mujeres y niñas”, dice la propia ONU en la página del PNUD.

Y agrega:
“Todo el mundo es necesario para alcanzar estos objetivos ambiciosos. Se necesita la creatividad, el conocimiento, la tecnología y los recursos financieros de toda la sociedad para conseguir los ODS en cada contexto”.

La ONU indica que los 17 ODS están completamente integrados, ya que las intervenciones en un área afectarán los resultados de otras y que el desarrollo debe equilibrar la sostenibilidad medio ambiental, económica y social.

Y una de las herramientas principales para consolidar esa integración es una con la cual a diario convivimos muy de cerca:

la educación.

Desde Knotion, la experta en Educación Marcela Rodríguez corrobora la relación directa entre los ODS y la educación que hoy reciben las nuevas generaciones.

“Los ODS son vitales para el presente y futuro de la humanidad, ya que constituyen un llamado general para crear conciencia y activarse”. Esta última es una palabra muy utilizada en favor de las metas propuestas, para asegurar a las futuras generaciones condiciones óptimas o mejores de vida y derechos para toda la humanidad.

“La educación resulta esencial para buscar un desarrollo sostenible”, agrega Rodríguez. “Podemos generar muchas acciones a corto o mediano plazo, pero la única manera de asegurar que exista un cambio permanente y duradero es generar un cambio en la manera de pensar y de actuar de las nuevas generaciones. Es aquí donde los agentes educadores tenemos un papel fundamental”.

La necesidad de generar un cambio en la manera de pensar es tema largamente debatido y analizado. Los propios funcionarios o exfuncionarios de la ONU coinciden.

“Lo que es necesario no es la parte tecnológica, porque ya hay soluciones”, aseguró en abril del 2019, durante la Reunión Mundial de Ministros de Agua, Saneamiento e Higiene, la directora de la organización Agua y Saneamiento para Todos (SWA) y exrelatora de la ONU sobre Derecho Humano al Agua, Catarina de Albuquerque. “Lo que necesitamos son buenos políticos con determinación de hacer lo correcto. Los ODS son ambiciosos y no estamos haciendo los progresos que deberíamos hacer. Lo que me preocupa es que necesitamos de un cambio de actitud y de mentalidad, y todavía no estamos ahí”.

Solo así, coinciden los expertos, los ODS estarán más cerca de hacerse realidad.

“El acceso a la educación constituye en sí mismo un objetivo, específicamente el número 4”, añade Marcela Rodríguez. Este ODS, denominado Educación de Calidad, “en primer lugar busca el acceso a la educación para la mayor parte de niños, e incluso adultos. La Unicef calcula que hoy casi una quinta parte de la humanidad en edad de educación básica no tiene acceso a la educación, muchos que sí tienen acceso aprenden en condiciones precarias, y solamente un 60% de esa población alcanza un nivel de educación secundaria. De esta manera, una de las primeras metas es facilitar el acceso a la educación, y después facilitar que estos estudiantes permanezcan en el camino de la formación personal”.

Lo corrobora el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

“El objetivo de lograr una educación inclusiva y de calidad para todos se basa en la firme convicción de que la educación es uno de los motores más poderosos y probados para garantizar el desarrollo sostenible”, indica. “Con este fin, el objetivo busca asegurar que todas las niñas y niños completen su educación primaria y secundaria gratuita para 2030. También aspira a proporcionar acceso igualitario a formación técnica asequible y eliminar las disparidades de género e ingresos, además de lograr el acceso universal a educación superior de calidad”.

Para la ONU, la Educación tiene un rol vital en el avance de los ODS por cuanto “se debe garantizar para el 2030 que todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad entre los géneros, la cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y de la contribución de la cultura al desarrollo sostenible”.

En otras palabras: la educación no solo debe enfocarse en saberes, sino también en el desarrollo de las competencias necesarias para el mundo de hoy y en una nueva conciencia personal y colectiva.

Entre los planes específicos para lograrlo, la ONU promueve construir y adecuar instalaciones escolares que respondan a las necesidades de los niños y las personas discapacitadas y tengan en cuenta las cuestiones de género; aumentar sustancialmente a nivel mundial el número de becas disponibles para los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados; promover programas de formación profesional y programas técnicos, científicos, de ingeniería y de tecnología de la información y las comunicaciones en países desarrollados y otros países en desarrollo; y aumentar sustancialmente la oferta de maestros calificados, entre otras cosas mediante la cooperación internacional para la formación de docentes en los países en desarrollo especialmente los países menos adelantados.

Pero el avance de los ODS a través de la educación no está exento de problemas. A la ya conocida necesidad de un cambio de conciencia, desde inicios del 2020 se generó un desafío mayor, producto de la pandemia. Así lo confirma la ONU:

“La pandemia de COVID-19 ha provocado la mayor interrupción de la historia en la educación y tiene ya un efecto prácticamente universal en los alumnos y docentes de todo el mundo, desde escuelas preescolares a secundarias, instituciones de enseñanza y formación técnica y profesional, universidades, centros de educación de adultos y centros de desarrollo de aptitudes. A mediados de abril de 2020 el 94 % de los estudiantes de todo el mundo estaban afectados por la pandemia, lo que representaba 1.580 millones de niños y jóvenes, desde la educación preescolar hasta la educación superior, en 200 países”.

Gráfico: escuelas abiertas y cerradas a nivel mundial durante el año 2020. (ONU, Informe de políticas: La educación durante la COVID-19 y después de ella, agosto del 2020).

Mientras tanto, distintas instituciones ensayan sus propias soluciones. En el caso de Knotion, “se busca un compromiso activo con el desafío de formar o impulsar a las nuevas generaciones para que sean ellos quienes generen una nueva humanidad”, indica Marcela Rodríguez. El desafío es formar alumnos que transformen el aprendizaje teórico en un aprendizaje práctico.

Según Unicef, una educación basada en el enfoque de los derechos promueve la cohesión social, la integración, la estabilidad y la comprensión de otros culturas y pueblos; contribuye al diálogo intercultural y al respeto de la riqueza de la diversidad cultural y lingüística; fomenta el respeto por la paz y la resolución no violenta de conflictos; ayuda a la transformación social positiva; produce mejores resultados para el desarrollo económico; fomenta la capacidad de los gobiernos para cumplir con sus obligaciones y de los individuos para reclamar sus derechos; y a la larga, resulta más rentable y sostenible.

Por eso, señala Rodríguez, todos los educadores del mundo “debemos hacer un llamado a aquellos espacios en que sí se tiene acceso a la educación para que esta sea transformada en una educación de valor, una educación a la ciudadanía global, una educación que fomente habilidades propicias y necesarias para el mundo actual y el desarrollo sostenible”.

En suma:

Una educación al servicio del ideal de cambiar el mundo.

Fuentes:

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