Inteligencia y Emoción

  Agosto del 2019

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  Para Papás, Tecnología

Lizbeth Reyes Moreno
Roberto Ochoa García
Desarrollo Profesional

¿Qué nos depara el futuro?

Probablemente, cosas nuevas en todos los ámbitos de nuestra existencia. Profesiones desconocidas, avances tecnológicos, nuevas herramientas destinadas a atender nuevas necesidades… Todo para hacer más llevadera la vida de seres humanos en constante evolución.

Hay diversas investigaciones al respecto. Es el caso de un estudio de la Universidad de Oxford, que pronostica que el 47% de los empleos corren el riesgo de ser reemplazados por robots y computadoras con inteligencia artificial en Estados Unidos durante los próximos 15 o 20 años. (Oppenheimer, 2018).

Es innegable que esta ola arrastra cambios en los ámbitos educativo, económico, político y social. Resulta inminente voltear la mirada hacia la dimensión interna del ser humano, y darse cuenta del impacto que estos avances generan en cada persona.

La ciencia y la tecnología evolucionan a pasos agigantados. Pero, ¿qué sucede con los seres humanos? ¿Qué implica esta evolución del entorno? ¿Cómo impacta en el estado emocional de cada persona? ¿Cómo podemos educar mejor a los niños y adolescentes en el desarrollo de competencias y habilidades emocionales?

Durante mucho tiempo se ha favorecido la adquisición de conocimientos y el desarrollo de habilidades cognitivas y procesuales, dejando a un lado las habilidades emocionales. El hecho es que cuanto más complejo sea un determinado trabajo, mayor es la importancia de la habilidad emocional. Su carencia puede, incluso, obstaculizar el uso de las habilidades cognitvas. (Esneca Bussiness School, 2019).

En una época en que la única constante es el cambio, el proceso natural de adaptación y supervivencia requiere del desarrollo de habilidades emocionales que permitan al ser humano desenvolverse eficientemente. Por esta razón, inteligencia y emoción saltan al escenario: la integración de ambas puede proporcionar al individuo las habilidades necesarias. Es de esta forma que se ha acuñado el término inteligencia emocional.

Para Daniel Goleman, la IE es “la forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía y la agilidad mental. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social”. (IFEFOR, 2016).

Salovey y Mayer conciben la IE como una inteligencia genuina basada en el uso adaptivo de las emociones y su aplicación a nuestro pensamiento. Para ellos, las emociones ayudan a resolver problemas y facilitan la adaptación al medio. (Esneca Bussiness School, 2019).

Aun cuando en la vida la persona se enfrenta a circunstancias que no puede controlar, sí existe la posibilidad de aprender a controlar sus propias emociones y con ello proporcionar mejor equilibrio mental, a sí mismos y a su entorno.

Si aprendemos a identificar qué nos ocurre, o qué le ocurre a otra persona y cuál puede ser el motivo, podemos utilizar las emociones para desarrollar una mayor capacidad de empatía y ayuda hacia los demás. Goleman afirma que lo que marca el éxito o el fracaso entre dos personas con el mismo CI, o incluso una persona con un CI por encima de la media, es precisamente la inteligencia emocional. (Rahim, 2017).

Por otro lado, no manejar correctamente nuestras emociones tiene gran influencia en todos los ámbitos de nuestra vida: repercute en nuestra salud física, y en nuestras relaciones interpersonales e intrapersonales.

“El pensamiento lógico, la creatividad y la inteligencia emocional forman un conjunto. Lo que la ciencia y la sociedad necesitan son personas que se entiendan con los demás. Y La inteligencia emocional es la facultad más importante para conseguirlo”. (Salinas Garza, 2013)

Favorablemente, una de las bondades de Kn·power by Knotion es el desarrollo y fortalecimiento de esta habilidad emocional a través de uno de los programas que conforman el Inner Kore: Heedfulness. Este programa aporta al desarrollo y adquisición de habilidades que favorecen el autoconocimiento, y con ello el aprendizaje del manejo de las emociones.

De esta manera, desde nuestro equipo abonamos a redefinir la educación y otorgar un sentido más humano e integral al aprendizaje, de manera de permitir a las futuras generaciones alcanzar un equilibrio interno que impacte positivamente en su entorno.

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