La importancia del ambiente colaborativo en el aula

  18 de Octubre del 2018

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  Para Coaches

“Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, es el progreso. Trabajar juntos es el éxito.”

- Henry Ford

Por: Zyanya Lolbé

Septiembre de 2018


La educación tradicional ponía como prioridad la disciplina, el orden y el aprendizaje mediante la memorización de conceptos. Por fortuna, en la actualidad esta visión se ha cambiado. Hoy, más que el acomodo de los pupitres y el silencio en el aula, lo importante es el ambiente que se genera en ella. ¿El ideal? Un ambiente colaborativo y armónico.

Actualmente se busca que la educación se centre en el alumno, para que desarrolle pensamientos propios y, más aún, procedimientos autónomos. En este esquema la educación se entiende como un proceso dinámico y en cambio permanente, y los contenidos que sirvieron hace un mes podrían no servir hoy. El alumno aprende a su propio ritmo, y genera una experiencia significativa en su vida.

El trabajo en equipo es parte del nuevo esquema de educación del siglo XXI para cumplir metas y crecer personal y profesionalmente.


La importancia de trabajar en equipo


Al contrario de lo que puedes creer, el trabajo colaborativo no se opone al individual: más bien funciona como una estrategia complementaria, que fortalece el desarrollo integral del alumno y las relaciones interpersonales que tiene en su etapa escolar. En este dilema entre colaboración y autonomía, los especialistas César Collazos y Jair Mendoza, docentes la Facultad de Educación en la Universidad de La Sabana, han llegado a tres definiciones respecto de los tipos de aprendizaje:


  • 1.- Individual, en el cual el éxito de un alumno no necesariamente depende del éxito de los demás.

  • 2.- Competitivo, donde el éxito de unos depende del fracaso de otros.

  • 3.- Colaborativo, en el cual el éxito de cada uno depende directamente del éxito de todos los demás.


Desde una perspectiva general, podemos decir que el trabajo colaborativo es una buena manera de hacer que la confianza, la comunicación y la solidaridad de los niños vayan más allá de la escuela.

Si tuviéramos que definirlo, el aprendizaje colaborativo consiste en la adquisición de conocimientos y habilidades a través de dinámicas de trabajo en equipo, con lo cual los alumnos enriquecen su aprendizaje gracias al intercambio de ideas y a la interacción con sus compañeros.


¿Por qué el ambiente colaborativo es mejor?


El aprendizaje colaborativo busca que los niños y jóvenes trabajen juntos y sean responsables de su propio aprendizaje, además de complementar el de sus compañeros. Para aplicar esta forma de aprender es necesaria una renovación de los roles de profesores y alumnos en el aula, y sobre todo del proceso de enseñanza-aprendizaje. En otras palabras: se trata de cambiar la educación.

Intuitivamente, y acorde al estudio de Mendoza y Collazos, una situación es considerada “colaborativa” si los pares son más o menos del mismo nivel, pueden ejecutar las mismas acciones, tienen un objetivo común y trabajan juntos. Para lograrlo, el clima escolar es igual de importante que el contenido académico, porque el aprendizaje de un niño o adolescente depende también de su estado de ánimo y confianza en él.

Distintos autores coinciden con esta idea. El Dr. Fernando Del Villar, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos, afirma que cuando hay un clima positivo dentro del aula el alumno se siente cómodo, identificado con su grupo, respetado y apoyado por sus compañeros y maestros. En tanto, un ambiente negativo en el aula puede ocasionar depresión, falta de motivación y apatía en los alumnos.

Pero a pesar de estos avances, la tarea está pendiente: en la actualidad muchas escuelas optan por el mismo tipo de educación que se ha generado desde hace 40 o 50 años.


La importancia de redefinir el ambiente escolar


El cambio en los paradigmas de la educación ha acarreado también la adaptación de los espacios físicos. Hoy, las necesidades de un aula parten de al menos tres principios básicos:


  1. Debe ser un espacio para convivir, para desarrollarse, adquirir conocimientos y entablar amistades.

  2. Tiene que ser un lugar acogedor y abierto a la interacción con el mundo exterior.

  3. Debe ser un lugar distinto y único.


La ventaja de este tipo de ambientes es que, si desde pequeños los alumnos aprenden a ser emprendedores y a tener responsabilidad individual y grupal, en el futuro podrán llevar esas habilidades a los diferentes ámbitos de su vida.

De hecho, las tendencias educativas modernas coinciden en que el éxito va más allá de tener alumnos de 10 que solo memoricen conceptos. El éxito ahora es educar a niños y jóvenes felices, con las habilidades necesarias para lograr lo que quieran, que puedan explorar y adaptarse a un mundo cambiante, y, sobre todo, personas conscientes de que el cambio comienza por uno mismo.

Ante esta situación los Collazos y Mendoza han identificado de manera detallada los beneficios de fomentar el ambiente colaborativo. ¿Cuáles son?


  • ● Relaciones interpersonales positivas. Los alumnos podrán establecer metas en conjunto y se apoyarán mutuamente; además, el trabajo en equipo y la empatía pasarán a formar parte de su personalidad.

  • ●  Crecimiento personal. Los niños y jóvenes se desarrollarán de manera holística con valores esenciales como responsabilidad, respeto, tolerancia, justicia y amor.

  • ●  Resolución de conflictos. Con el desarrollo de sus habilidades sociales, los alumnos sabrán resolver retos de manera creativa, lo que les dará más posibilidades de mantener su estabilidad emocional.

  • ●  Retroalimentación. El tener un ambiente positivo en clase permite que los alumnos tengan confianza y seguridad al expresarse, y por eso mismo fomenta la comunicación entre ellos y el maestro. Al compartir opiniones ¡el crecimiento es grupal!


Como coach, ¿qué puedes hacer para generar un ambiente colaborativo?


El desafío de hacer de la educación un proceso colaborativo no es simple. Sin embargo, es un hecho que resultará más fácil si integras las inquietudes y propuestas de tus alumnos. Los pasos recomendables para abordar de buena manera este método de aprendizaje son:

  • ● Establece junto con tus alumnos las metas y objetivos del curso. De esta manera se motivarán y comenzarán a trabajar por ellas: ¡serán sus propias metas!

  • ● Realiza actividades en equipo. Procura que estos estén equilibrados, porque mientras más talentos, habilidades y visiones distintas haya, más aprendizaje habrá.

  • ● Fomenta la confianza y seguridad en tus alumnos, de modo que no tengan miedo de participar.

  • ● Los valores también son importantes, sobre todo el respeto hacia los demás. Una manera de inculcar en tus alumnos es mediante el diálogo. ¡Crea ejercicios con esta dinámica!

  • ● Sé un guía empático. Más allá de brindarles conocimientos, otorgarles tu confianza y amistad: eso les dará seguridad y generará un ambiente positivo.

  • ● ¡Haz tu clase dinámica! Utiliza distintos recursos y actividades para ello. La tecnología puede ser un gran apoyo.

  • ● Emplea la autoevaluación y la coevaluación con tus alumnos. La retroalimentación es muy importante, ya que nos ayuda a crecer. Recuerda: mantén siempre el respeto y la tolerancia.

  • ● No todo debe ser ciencia: ¡inculca en ellos el gusto por las artes! La creatividad es una de las habilidades necesarias para el mundo actual.

  • ● ¡Disfruten de la diversión! La risa y las ocurrencias de los niños y jóvenes son una de las cosas más bonitas, dejarlas fluir en clase generará un ambiente increíble y los unirá como grupo.


En cuanto a las características del aula, el objetivo es generar un espacio físico adecuado para que sucedan grandes cosas y se desarrollen cuestionamientos, situaciones nuevas, problemáticas, desafíos, dudas, equivocaciones y aciertos. Para abordar este punto es fundamental establecer las herramientas físicas que contenga (tabletas, computadoras, estantes, libreros, escritorios, etc.), y su distribución: cómo están acomodadas las estaciones de trabajo, o si posee grandes mesas compartidas, qué tan amplia es, si hay pizarrón o proyector y demás. Todo lo anterior puede acompañar y complementar muy bien la educación de los alumnos.

Además de lo anterior, se debe resaltar que hasta el mobiliario influye en el ambiente. Una mesa redonda en donde los chicos puedan dialogar y discutir, siempre es mejor que un pupitre aislado. ¡Los colores también son importantes! Es hora de olvidarnos del verde militar, del azul hospital y del café apagado.

El objetivo de todas estas medidas es motivar a los alumnos a crecer. En las escuelas adscritas a las teorías conectivista, constructivista o post constructivista, el alumno es el actor principal de la clase: un sujeto activo, que toma decisiones, busca respuestas y permanentemente confronta desafíos para superarse.

En esta visión el alumno es el actor más importante de la educación, e incorpora y aprende nuevos saberes. Solo bajo esta dinámica, y con el apoyo de las herramientas descritas, lograremos impulsar a niños y jóvenes felices, autónomos y conscientes.

En nuestras escuelas y salones de clase: ¡hagamos un cambio!


Fuentes:

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