La educación de hoy: la importancia del método centrado en el alumno

  8 de junio del 2018

Un niño con el pulgar hacia arriba

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  Para Coaches

¿Recuerdas cuando ibas a tu colegio o escuela? Seguramente llegabas, te sentabas en un banco y un profesor se ubicaba delante de ti. Te pedía orden y se hacía un silencio absoluto. Tu labor, durante horas, se remitía a anotar cuidadosamente lo que dijera. El maestro, desde un pedestal, determinaba si tu grado de conocimiento era o no el adecuado. La hora de los exámenes se trataba de vaciar en el papel todo lo que hubieses memorizado. Cuanto más, mejor.

Así, con más o menos variaciones, se educaron casi todas las generaciones en el pasado, incluyendo la tuya.

En la actualidad –por fortuna– esa imagen va en retirada. El viejo método en el que un profesor dictaba de pie ante decenas de alumnos que copiaban literalmente lo que decía, de exámenes que te obligaban a memorizar, de contenidos que nunca ibas a utilizar fuera del aula, ya está superada. Los métodos modernos de enseñanza alientan esquemas dinámicos en los cuales los alumnos se levantan, avanzan, conversan, hacen ruido, interactúan y, sobre todo, opinan y cuestionan.

Se trata de la educación centrada en el alumno. Un desafío que aún hoy para muchos coaches resulta difícil en un primer momento, dado que para ejecutarlo en buena forma deben comprender la realidad de cada alumno, apoyar sus necesidades básicas e identificar sus capacidades y limitaciones. Se trata, en resumen, de un tipo de educación más personalizado, que requiere conocer a cada alumno y su propio proceso de aprendizaje. Y también requiere alentar la individualidad de cada uno de ellos tomando en cuenta sus características únicas: virtudes, perspectivas, experiencias, talentos, intereses, capacidades, necesidades, e incluso sus defectos. ¿Te parece difícil?

La nueva corriente surgió por primera vez a principios el siglo XX de la mano de autores como John Dewey, Jean Piaget, Carl Rogers y María Montessori. El método no se aceptó en un primer momento, dado que muchos maestros consideraban que alentaba la anarquía y, por tanto, sus resultados no serían los esperados. La llegada de nuevas generaciones más desprejuiciadas de educadores ayudó finalmente a consolidarlo. La idea fundamental era, y aún lo es, que el único aprendizaje que puede influenciar significativamente el comportamiento es el que cada uno descubre por sí mismo.

Sus características

Su tuviéramos que resumir en una frase el concepto detrás de la educación basada en el alumno, esta sería: el alumno se convierte en el sujeto de la educación. Ya no se busca que un alumno adquiera una serie casi numérica de contenidos, sino que desarrolle pensamientos propios y, más aún, procedimientos autónomos. No se trata de una educación para informar, ni menos para generar comportamientos estandarizados. En este esquema la educación se entiende como un proceso dinámico y en cambio permanente, y los contenidos que sirvieron hace un mes podrían no servir hoy.

Eso obliga a alumnos y coaches a descubrir, elaborar y reinventar permanentemente su propio conocimiento.

También es un modelo grupal: para lograr el aprendizaje adecuado son importantes las experiencias compartidas y de interacción. Se trata de generar ambientes reales en los cuales el eje sea el ser humano, con todos los sanos conflictos y desafíos que ello implica. Un coach en este nuevo método está para guíar, estimular, problematizar, facilitar la búsqueda, escuchar y asistir a que el grupo se exprese, pero nunca no para premiar o castigar. También se alienta la solidaridad, cooperación y creatividad, y se intenta descubrir permanentemente el potencial de cada alumno.

Si tuviéramos que enumerar algunas de las principales características del modelo centrado en el alumno, tendríamos las siguientes:

1. Involucra a los alumnos en el proceso de aprendizaje, dado que gran parte de los contenidos formales provendrán de sus propios intereses, experiencias y capacidades, y no serán impuestos desde una instancia externa.

2. Forma explícitamente las habilidades, dado que los coaches deben asumir con energía el desafío de descubrir el potencial de cada uno de los alumnos, por diversos que estos intereses o capacidades sean, y fortalecerlos.

3. Invita a los alumnos a reflexionar sobre lo que están aprendiendo y cómo están aprendiendo, dado que se permite el cuestionamiento permanente y el desafío a los contenidos expresados por el coach. Se trata de inculcar a los alumnos que muchas veces deberán enfrentar desafíos de un mundo heterogéneo, que en muchas ocasiones no habrá respuestas únicas o preconcebidas a ciertas interrogantes y que la mejor manera de resolver lo que enfrenten será a través de la autonomía de pensamiento, la creatividad y superación de los prejuicios.

4. Otorga a los alumnos cierto control sobre los procesos de aprendizaje, dado que se les motiva a buscar distintas formas de compartir la responsabilidad con ellos mismos y con sus coaches. El objetivo es formar alumnos que se sientan y se hagan responsables de las consecuencias que sus actos acarrean para sí mismos, para sus compañeros y para su comunidad.

Por supuesto, se trata de un modelo que hoy tiene limitaciones (aún cuando estas van más relacionadas con su instauración que con sus contenidos). La educación centrada en el alumno requiere de coaches dispuestos por completo a innovar, y es un hecho que en el México actual son pocos los que están preparados o tienen el interés de abordar esquemas novedosos de enseñanza. En la práctica, una parte importante de los maestros aún utiliza estrategias basadas en mecanismos disciplinares y con métodos que disminuyen las particularidades de cada uno los alumnos.

En ese contexto, propuestas más modernas –Knotion, entre ellas– abren el camino al tipo de educación que debiera llegar para quedarse.

¿Por qué el antiguo modelo dejó de servir?

Las diferencias entre este nuevo modelo con el modelo tradicional –centrado en el maestro– son evidentes. El modelo centrado en el maestro tiene una clara estructura vertical. Su objetivo es que el alumno aprenda casi de memoria, y tiene como ejes al profesor y los planes de estudio. Carece de una perspectiva holística, al dar más importancia a los datos que a los conceptos, y no alienta la actividad participativa. Los exámenes premian la memorización, y en general se sanciona al alumno que no reproduzca fielmente lo transmitido. Producto de ello es usual que la creatividad de los alumnos se anule o desaparezca en un remolino de contenido uniforme.

Los resultados de este esquema básicamente son:

1. Alumnos pasivos, que no desarrollan del todo sus capacidades críticas ni de razonamiento.

2. Distinción absoluta, entre los roles y jerarquías del profesor y de los alumnos.

3. Individualismo en el mal sentido, producto de un sistema de premios y calificaciones, e incluso de castigos o la posibilidad de reprobar.

4. Nula intención de colaboración, dado que el esquema inherentemente privilegia la competencia negativa por sobre la cooperación.

5. Poca capacidad de conectarse con entorno social, dado que en la mayor parte de los casos las materias consisten en meras abstracciones que pocas veces tienen relación con la realidad.

Se trata, en resumen, de un método educativo que no responde a las necesidades de hoy.

Comprender la vital importancia de mejorar la educación de hoy implica ser valiente, ya que acarrea un doble desafío: primero, atreverse a superar los viejos esquemas; segundo, buscar la manera viable de llevarlos a la práctica. Solo así, con valentía –y con la comprensión cabal del tamaño de la labor que tenemos enfrente–, se responderá a las necesidades actuales del dinámico mundo actual. Solo así prepararemos alumnos que realmente decidan convertirse en agentes del cambio social: alumnos que se comprometan a mejorar el mundo en que vivimos.

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Fuentes:

• Luna Lara, Paula Edith, El modelo centrado en el estudiante y la propuesta de Freinet como contraste el en proceso enseñanza-aprendizaje, Universidad Pedagógica Nacional, 2016.

• Reveles, José de Jesús, La docencia y el aprendizaje centrado en el alumno, consultado en http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/261905

• Enfoques centrados en el alumno, varios autores, consultado en www.edu.xunta.gal/centros/cpicruce/system/files/lca_0.pdf

• Modelo centrado en el alumno, varios autores, consultado en http://hadoc.azc.uam.mx/enfoques/alumno.htm.

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